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UN MANDALA QUE SE RECARGA CON LA LUZ DEL SOL DECORA LAS CALLES DE JUBRIQUE

Ayuntamiento de Jubrique

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UN MANDALA QUE SE RECARGA CON LA LUZ DEL SOL DECORA LAS CALLES DE JUBRIQUE

Jubrique, el municipio malagueño cercano a la Costa del Sol, se ha propuesto embellecer y enriquecer sus calles con obras de arte. El pasado viernes, se inauguró el mandala de materiales reciclados que se recargan con la luz del sol ‘Madre Tierra’, una pieza diseñada por la artista Marta de Pablos.

La idea del mandala surge a raíz de una reunión con las mujeres de Jubrique, quiénes propusieron al Ayuntamiento embellecer las calles y hacerlas vivas. “Por aquel entonces, vi una obra de Marta de Pablos, me quedé prendada y la quisimos trasladar a Jubrique. Y justo en ese momento recibimos una subvención para trabajar la prevención de la violencia de género y no me lo pensé dos veces, el dinero iba a ir destinado a hacer un taller de cerámica con perspectiva de igualdad, desde el respeto y la tolerancia”, cuenta la concejala Carolina Franqueira.

El taller se hizo con mujeres, niños, niñas, hombres, adolescentes y personas con diversidad funcional. La idea era representar lo que es Jubrique, más que un lugar, una gran familia que trabaja junta y se cuida, un reflejo de muchas manos que conviven con diferentes generaciones y diferentes capacidades. En el mural hay huella de todo ello: los símbolos de los distintos géneros, masculino, femenino, el puzle como símbolo de las personas con autismo, el nacimiento, el árbol de la vida, la naturaleza, incluso de mariposa, símbolo del pueblo y, finalmente, la Madre Tierra, el lugar que une las raíces de unos con otros y que da nombre al mandala.

Además de ser una obra artística y colectiva para embellecer el pueblo, el mandala ha servido como arte terapia. Las piezas exclusivas que lo integran están creadas con materiales reciclados, con arcilla de gres y con vidrio reciclado obtenido de las basuras, conformando un mural que se recarga de manera natural con la luz del sol y se mantienen encendidas durante toda la noche.

“Un mandala es un centro de energía que nos balancea, armoniza y purifica. Nos ayudan a conocernos a nosotros mismos, conectándonos con nuestro niño interior al activar nuestra grandeza y nuestra sabiduría”, cuenta la artista Marta de Pablos. Por eso, se ha elegido un espacio de la calle, como lugar de reflexión, para sentarse e ir a recargarse. Además, de que se buscaba un lugar que no solamente fuera una pared con grandes dimensiones sino un sitio al que hubiera que ir expresamente, como símbolo de que Jubrique tiene belleza en todas sus calles.